Antes de decidir cómo presentar tu vino, conviene recordar que una tienda no es un escaparate neutral. La mayoría de marcas desconocen que los responsables de lineales priorizan productos que aportan rotación y facilidad de gestión. Y eso empieza por el PLV.
Un PLV para botellas de vino que se adapta a los criterios del retail, además de mejorar la visibilidad, también facilita el trabajo del punto de venta, reduce la fricción en la exposición y multiplica las probabilidades de permanencia.
Esto va más allá de poner tu marca bonita, se trata de garantizar que tu producto sea el primero en tocar la mano del cliente.